Estados Unidos y China iniciaron en Nueva York una nueva ronda de conversaciones destinadas a preparar una cumbre de alto nivel entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, en medio de los esfuerzos de ambas potencias por mantener (y eventualmente extender) la tregua comercial vigente desde principios de año.
Las delegaciones están encabezadas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, quienes abordarán una agenda amplia que incluye comercio, inversión, inteligencia artificial y el impacto de la guerra de Irán en la estabilidad económica global.
Reuniones en Manhattan
Poco después de las 10:00 de la mañana, hora local, He Lifeng, el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, y el negociador chino Li Chenggang ingresaron a las oficinas de JPMorgan Chase & Co., donde se desarrollan las conversaciones. A su llegada, Bessent expresó que espera un diálogo constructivo entre ambas naciones.
Los jefes negociadores se habían reunido por última vez hace cuatro meses cerca de Seúl, días antes de la visita de Trump a Pekín. Este jueves, el mandatario estadounidense recibirá a Xi en la Casa Blanca, en lo que será la primera visita de Estado de un líder chino a Washington en más de una década.
Tregua comercial y aranceles
Uno de los puntos centrales es la tregua comercial, que contempla reducciones de aranceles y flexibilización de restricciones a la exportación, y que expira en noviembre. Según fuentes consultadas, el anuncio de nuevos aranceles estadounidenses (motivados por acusaciones de exceso de capacidad industrial en países socios) fue pospuesto hasta después de la reunión.
Ambas partes trabajan además en la reducción de barreras para productos energéticos y agrícolas, como parte de un mecanismo bilateral que busca aliviar restricciones sobre bienes valorados en US$30.000 millones por cada país.
La inteligencia artificial, nuevo foco de tensión
Desde el último encuentro entre Trump y Xi en mayo, la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un punto de fricción adicional. Autoridades estadounidenses y empresas tecnológicas han acusado a compañías chinas de extraer información de modelos de IA estadounidenses para acelerar su desarrollo, lo que (según estas fuentes) estaría reduciendo la brecha tecnológica entre ambos países.
Pekín rechazó las acusaciones y advirtió que tomará represalias si Washington adopta medidas contra sus empresas de IA. También desestimó los llamados de líderes tecnológicos estadounidenses para moderar el avance de la IA por razones de seguridad, calificándolos de “alarmismo”.
Bessent, quien recientemente alertó que “no habrá un día después de mañana” si China gana la carrera tecnológica, afirmó que Washington está dispuesto a debatir cómo evitar riesgos compartidos y la posible bifurcación de los sistemas de IA de ambas naciones. En la misma línea, el asesor de ciencia y tecnología de la Casa Blanca, Michael Kratsios, señaló que existe espacio para una conversación “fructífera” sobre la gestión de riesgos comunes.
Con información de Agencias








