San Pedro Sula. — En un encuentro que celebra la hermandad cultural entre México y Honduras, el Consulado de México en San Pedro Sula, el Museo de Antropología e Historia de la ciudad y la comunidad mexicana residente en la costa norte hondureña inauguraron este domingo 1° de noviembre el tradicional altar de Día de Muertos.


La ceremonia inaugural estuvo engalanada por la presencia de miembros del Cuerpo Consular Sampedrano, quienes acompañaron al cónsul de México, Santiago Mateos Cibrián, en el tradicional corte de cinta. Asimismo, el toque musical de la jornada corrió a cargo del mariachi Progreso, que deleitó a la concurrencia con un repertorio de música vernácula mexicana.


Este año, la ofrenda destaca por rendir un tributo especial a dos emblemáticas personalidades que han dejado una huella imborrable en la cultura de ambas naciones: por México, recordando al inolvidable cantautor José Alfredo Jiménez, “el Hijo del Pueblo”, en el marco del centenario de su natalicio; y por Honduras, honrando la memoria de René Orlando Gavarrete Moreno, un destacado periodista, docente, escritor y emprendedor hondureño.

Uno de los atractivos más importantes de esta edición es la exhibición por primera vez en suelo hondureño de tres valiosos grabados que acercan al público a la riqueza artística y popular vinculada con la muerte: Calavera del Pintor, de José Guadalupe Posada Aguilar; Calavera de Vanegas Arroyo, también del célebre caricaturista del siglo XIX creador de la emblemática imagen de La Catrina; y Procesión de Todos los Santos, obra de Abelardo Ávila.


Para enaltecer el intercambio cultural, el altar incorpora elementos tradicionales de ambos países: dos catrines y un cráneo de cartón elaborados por hábiles artesanos de Trinidad, Santa Bárbara, acompañados de artesanías de barro originales de los estados mexicanos de Guerrero y Michoacán.



Tradición viva y patrimonio de la humanidad
El Día de Muertos, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2008, representa una de las expresiones más profundas de la identidad mexicana. Esta celebración fusiona la herencia ancestral mesoamericana con la tradición española, dando vida a altares decorados con veladoras, flores de cempasúchil, papel picado, fotografías, los platillos favoritos de los difuntos y el tradicional pan de muerto, bajo la creencia de que las almas regresan temporalmente para reencontrarse con sus seres queridos.


La exposición del altar estará abierta al público durante todo el mes de noviembre en las instalaciones del Museo de Antropología e Historia de San Pedro Sula, invitando a la ciudadanía a vivir y conocer de cerca esta entrañable tradición.















