La Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf), realizó en las principales ciudades del país diversos recorridos de abordaje en calle, con la finalidad de acercarse y poder intervenir a niñas, niños y madres de familias que ejercen la mendicidad y el trabajo informal.
Las ciudades donde se realizó: Tegucigalpa, Choluteca, San Pedro Sula, La Ceiba, Santa Rosa de Copán y Comayagua para potenciar el conocimiento de ellos y ellas acerca de los derechos de los niños y niñas y acceso a los espacios que les permitan permanecer protegidos.
El Coordinador de Programas Técnicos de la Dinaf, Jerson Cárcamo dijo que “el operativo no estuvo enfocado en el retiro directo, ni coercitivo de niños y niñas, porque hemos evidenciado que retirarlos por la fuerza sólo genera que el proceso sea doloroso para ellos y que intervengan personas externas a esta Institución como por ejemplo los cuerpos del orden”.
Detalló que los operativos se realizan para poder disuadir a los niños de la presencia en calle y de los riesgos que representa para ellos, no sólo por el tipo de violencia en todos los aspectos.
Pueden sufrir un atropellamiento y se exponen a situaciones de violencia sexual, y la utilización para el tráfico de drogas, robo y asaltos, entre otros peligros, indicó Cárcamo.
Cárcamo explicó que para llevar acabo los operativos se tiene que recurrir a diferentes etapas, la primera es el mapeo mediante un recorrido por la ciudad donde se identifican los lugares, horas y días de mendicidad, después se trabaja en un plan de intervención que permite ir a calle para que los niños conozcan sobre la Dinaf y que sepan que no se busca causarles daño, sino que hacer conciencia que en su comunidad hay escuelas y espacios deportivos con las condiciones para que no estén en calle.
“Es en esta etapa cuando algunos de los niños han decido no estar más en calle y aquí en Tegucigalpa ya tenemos un grupo de niños que han reconocido la importancia que tiene estudiar, se han dado cuenta que es un derecho humano que les puede cambiar la vida y romper el círculo intergeneracional de pobreza del cual ellos han sido sujetos, eso ha permitido que tengamos niños colocados en colegios a manera de internado y están estudiando por convicción propia”, refirió.
De acuerdo con el procedimiento que sigue la Dinaf para la realización de los operativos, Cárcamo explicó que sirven para analizar la situación que tiene a las niñas y niños en calle, lo que ha permitido que a través de las Oficinas Regionales de la DINAF y la Secretaría de Desarrollo e Inclusión Social tengan acceso con los programas de compensación social que se aglutinan bajo la plataforma de Vida Mejor.
Aclaró que cuando hay reincidencia y los niños continúan expuestos a graves violaciones a sus derechos, la DINAF se apoya de la Policía para prevenir cualquier situación de violencia.
Asimismo se coordina con la Fiscalía cuando los padres y madres exponen a los niños a mendicidad, “en este caso procedemos al rescate inmediato de los niños para colocarlos en P Modalidades alternativas de protección que pueden incluir Programas de Acogimiento Residencial luego se hace del conocimiento de la Fiscalía para que proceda contra los adultos por someterlos a explotación y mendicidad”.
De acuerdo a los análisis realizados por la Dinaf, Cárcamo manifestó “hemos identificado que la mendicidad se incrementa cuando se aproximan las fechas de pago, temporadas festivas, aguinaldo y decimocuarto, porque es cuando hay mayor movilización de recursos en el país”, refirió.
Además aclaró: “en el caso de las niñas y niños que se dedican a la venta de chicles, agua, dulces y cacahuates, no es mendicidad, sino que es un tipo de explotación laboral inserta en el comercio informal, porque antes de los 14 años no pueden trabajar sin permiso de sus padres, pues hacerlo afecta el pleno ejercicio de su derecho a la educación, al descanso y al esparcimiento, puesto que estos niños y niñas tiene menos tiempo para dedicarse a las actividades propias de su ciclo de vida”.
Las ciudades con mayor mendicidad: Tegucigalpa y San Pedro Sula, donde hay niñas y niños en los principales bulevares y en las zonas vivas, sin embargo, esta situación se vive también en las zonas turísticas como Copán y La Ceiba, ahí se ubican cerca de restaurantes y donde hay tránsito de turistas, aseguran autoridades de la Dinaf.




La directora ejecutiva del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Gabriela Castellanos, es del criterio que “en otros sistemas, como el de Estados Unidos es implacable para castigar temas como lavados de activos, narcotráfico, no es el mismo sistema de impunidad que por años y décadas ha existido en nuestro país. Allá se aplica la ley y es pareja para cualquier ciudadano que cometa un acto que infrinja con la ley o aquel hombre o mujer que ha utilizado otro país para cometer los actos de corrupción, narcotráfico u otro”.
El abogado penalista Marlon Duarte, criticó que en Honduras existe una política de condena. “Aquí existen salas y jueces que tienen una orden definida de mandar a todos presos. He conocido casos de gente que se declara culpable porque de antemano el abogado defensor sabe que por la política institucional si se va a un juicio lo condenan aunque sea inocente”.
De su lado, el abogado Eduardo Villanueva manifestó a Proceso Digital que la declaración de culpabilidad en EEUU forma parte de una serie de circunstancias mediante las cuales el procesamiento penal se realiza y contribuye a ahorrar mediante la economía procesal un largo juicio en el que las consecuencias pueden ser diferentes, en caso de encontrarse agravantes u otras condiciones que puedan volver más dura o más severa la sanción.
Otro de los entrevistados por Proceso Digital, el abogado penalista, René Altamirano, explicó que la justicia de Estados Unidos le da la potestad de negociar legalmente a los fiscales con los imputados o los abogados de la defensa, en tanto en Honduras la única negociación que hay es aceptar una pena menor y es una aceptación incondicional del hecho, es decir que así como se acusa es la única manera que puede aceptar para una rebaja de la pena.