Seattle. — Las esperanzas de Estados Unidos de hacer historia en el Mundial que coorganiza se hicieron añicos en los octavos de final. Con una brillante actuación de Charles de Ketelaere, autor de un doblete y una asistencia, Bélgica desnudó las graves carencias defensivas del conjunto norteamericano para firmar una contundente goleada por 4-1 en el Lumen Field.
Con este resultado, el torneo se queda sin representantes locales tras las eliminaciones previas de Canadá y México, certificando un duro golpe para la CONCACAF.
“No fue nuestro día”, reconoció un frustrado Mauricio Pochettino. “No se trata de poner excusas; no demostramos lo que este equipo normalmente es capaz de hacer. Esa es la realidad y el máximo responsable soy yo”.
Ni siquiera la polémica habilitación de última hora de la FIFA para contar con el delantero estelar Folarin Balogun —cuya tarjeta roja fue revocada la víspera— pudo salvar a una defensa estadounidense que hizo agua desde el arranque.
Bélgica, que sorprendió al dejar en el banquillo a figuras como Kevin De Bruyne y Jérémy Doku, pegó primero a los 8 minutos. Un despeje defectuoso de Alex Freeman e imprecisiones de Tim Ream y Antonee Robinson le permitieron a Charles de Ketelaere empujar el balón ante un arco desprotegido. Era la primera vez en todo el torneo que Estados Unidos se veía abajo en el marcador.
La ilusión regresó momentáneamente a los 31 minutos cuando Malik Tillman encendió a los 66,925 espectadores con un golazo de tiro libre que descolocó a Thibaut Courtois. Sin embargo, la alegría duró apenas 61 segundos: en la jugada siguiente, Leandro Trossard superó la marca de Sergiño Dest y sacó un centro preciso para que De Ketelaere ganara por arriba a Ream, firmando el 2-1 con un certero cabezazo.
La frustración de Pochettino fue evidente al patear un estante de bebidas junto al banquillo.
El panorama empeoró drásticamente en la segunda mitad. A los 52 minutos, la estrella estadounidense Christian Pulisic sufrió una lesión en el pie derecho tras un choque con Youri Tielemans; cojeó unos minutos y tuvo que ser sustituido.
Poco después, a los 57′, un horror del portero Matt Freese sepultó cualquier intento de remontada. El arquero intentó controlar con el pecho un balón largo, dudó en la salida y su despeje rebotó directamente en De Ketelaere. El balón le quedó a Hans Vanaken, quien desde unos 35 metros definió de primera intención para el 3-1.
Ya en el tiempo añadido (93′), el ingresado Romelu Lukaku selló la cuenta tras robarle un esférico a Chris Richards en la salida, decretando el 4-1 definitivo.
A pesar de haber firmado su mejor fase de grupos en un formato ampliado de 48 selecciones, Estados Unidos volvió a chocar contra su techo histórico. La talentosa generación liderada por Pulisic, Weston McKennie y Tyler Adams se quedó corta en su misión de equiparar el estatus del fútbol con el de la NFL o la NBA en su país. El historial sigue siendo una pesadilla: los estadounidenses han perdido 11 de sus últimos 12 partidos oficiales contra rivales europeos.
Por su parte, los dirigidos por Rudi García extendieron su racha invicta a 18 partidos y se instalaron en los cuartos de final, donde se medirán el próximo viernes ante España en Inglewood, California. La única nota negativa para los “Diablos Rojos” fue la preocupante lesión de rodilla del volante Amadou Onana, quien debió abandonar el campo en la primera mitad.





