San Pedro Sula. – Bajo una atmósfera donde la sofisticación y el sentimiento se entrelazaron de forma natural, Fernanda Montserrat Cálix Rodríguez y Thomas Lamar sellaron su historia de amor con una recepción que será recordada por su impecable sello personal. Tras el esperado “sí, acepto” en la Iglesia María Reina del Mundo, la pareja dio inicio a un nuevo capítulo de sus vidas rodeados de una estética impregnada de romance.

Los salones Emperador del Hotel Copantl se transformaron en un escenario de ensueño para recibir a la pareja y sus invitados. La transformación del espacio, bajo la impecable firma de Marcela Cuevas, fue un despliegue de lujo silencioso y pulcritud absoluta. El diseño fusionó magistralmente la arquitectura del salón con un contraste orgánico de flores blancas, follaje profundo y velas, mientras que la cristalería fina y una iluminación tenue transportaron a los asistentes a un jardín interior impregnado de magia.


La felicidad de los recién casados fue compartida en primera fila por sus padres, Álvaro y Giselle Cálix con David y Christine Lamar, pilares fundamentales en este camino al altar. La complicidad entre ambas familias fue evidente, sumando una capa de emotividad a cada brindis y discurso.

Entre risas, anécdotas y una pista de baile que nunca se vació, Fernanda y Thomas celebraron su unión rodeados de su círculo más íntimo. Fue una noche de “fotos perfectas” y momentos espontáneos, donde cada detalle —desde el banquete hasta la selección musical— reflejó la personalidad carismática de los ahora esposos.

No fue solo la decoración impecable, sino la energía de una pareja que irradia luz propia. Fernanda y Thomas han comenzado su vida juntos rodeados de un cariño que se sentía en el aire.
Fotos El Diario HN / Hugo Díaz


















