San Pedro Sula.- En el altar de la Iglesia Nuestra Señora de Suyapa, el amor encontró su máxima expresión el pasado 27 de diciembre. Robert Ugarte López y Laury María Mejía Sagastume protagonizaron una de las bodas más entrañables, marcando el inicio de su vida matrimonial con una ceremonia íntima que desbordó devoción y estilo.

Con la complicidad de sus padres —Mario Ugarte, Francisco Mejía y María Sagastume— y el respaldo de sus padrinos, Anahía Varela y Randal Vijil, la pareja intercambió votos en una atmósfera de recogimiento. La conexión entre ambos fue el hilo conductor de la misa, culminando en un beso que selló una promesa de vida ante sus seres más queridos.

Tras la solemne homilía, los recién casados se trasladaron junto a sus invitados al salón Meza 23 del Club Hondureño Árabe, donde tuvo lugar una recepción inolvidable.

La ambientación del salón destacó por un despliegue de elegancia clásica con matices modernos y rústicos, logrando una atmósfera de exquisita sofisticación. Rosas y flores blancas de diversas dimensiones se convirtieron en las protagonistas decorativas, las cuales, en perfecta armonía con un mobiliario refinado y una iluminación romántica, crearon el entorno ideal para la celebración.

Los protagonistas de la noche deslumbraron con sus impecables atuendos. Laury lució como una novia de ensueño con un diseño de amplia falda, mangas largas y un delicado escote ilusión. Coronó su atuendo con un majestuoso velo estilo catedral y un estilismo natural que resaltaba su belleza. Robert, por su parte, hizo gala de distinción con un esmoquin negro de corte moderno, camisa de etiqueta blanca y una corbata de seda, proyectando una imagen de absoluta sobriedad y porte.

La velada fue el reflejo fiel de la historia de amor que Robert y Laury han construido: una noche mágica, cuidada en cada detalle, donde el compromiso y la esperanza de un futuro juntos fueron los grandes invitados de honor.
Fotos El Diario HN / Hugo Díaz



















