San Pedro Sula. – En una velada donde la fe y el romance fueron los grandes protagonistas, Víctor Alejandro Cousin Handal y Gabriela Margarita Mayes Flores unieron sus vidas en matrimonio. El sagrado recinto de la iglesia María Reina del Mundo fue el escenario donde la pareja intercambió sus promesas de amor eterno, en una ceremonia cargada de emotividad.

El padre Edwin Nieto fue el encargado de oficiar el sacramento, bendiciendo la unión frente a una conmovida audiencia de familiares y amigos. Como testigos de este compromiso, Christian y Stephanie Soto fungieron como padrnos, acompañando a los novios en este paso trascendental.

Tras la ceremonia religiosa, la celebración se trasladó a los salones Jordán y Natividad del Club Hondureño Árabe, donde el espacio fue transformado en un escenario bajo una estética clásica. La decoración destacó por sus exuberantes chandeliers que bañaban el salón con una luz cálida, así como por el uso de candelabros y largos cortinajes que aportaron altura y una atmósfera palaciega. Cada uno de estos detalles clásicos fue parte de un diseño que reflejó fielmente la personalidad de los ahora esposos.

El brillo en los ojos de los recién casados fue evidente al abrir la pista de baile. Su primera canción como esposos culminó con un romántico beso que desató una ovación entre los presentes.

Uno de los puntos más altos de la noche fue el brindis de honor, donde los padres de Alejandro y Gabriela ofrecieron palabras colmadas de sabiduría y buenos deseos, brindando por la prosperidad de este nuevo hogar.

La novia, Gabriela, lució sencillamente radiante. Su elección fue un vestido de finos encajes con una falda de gran volumen con un velo estilo catedral, logrando un equilibrio perfecto con un peinado recogido y maquillaje natural. Por su parte, Alejandro personificó la distinción masculina con un impecable smoking oscuro, el complemento ideal para la belleza de su esposa.

Esta boda no solo representó el inicio de una vida en común, sino un verdadero tributo al amor compartido, dejando recuerdos imborrables en el corazón de todos los asistentes.
Fotos El Diario HN / Hugo Díaz


























